Protocolo de investigación: por qué es imprescindible y qué debe incluir

Cuando te enfrentas al primer proyecto de investigación, ya sea en tu trabajo de fin de grado o en tu trabajo de fin de máster, quieres pasar directamente a la acción.
Tienes la idea, quieres recoger datos cuanto antes, analizarlos y comprobar si tus sospechas son ciertas. Todo lo demás, y especialmente tener que hacer un protocolo de investigación, parece solo un trámite innecesario, una interferencia que te aleja de lo que realmente importa: los resultados.
El protocolo como herramienta para minimizar errores
Pero esas prisas suelen llevar precisamente a cometer uno de los errores más graves en investigación: saltar a las conclusiones, diseñar cuestionarios apresurados, utilizar escalas sin justificación, recoger datos de baja calidad o, en el peor de los casos, caer en la tentación de adecuar tus objetivos e hipótesis a tus resultados, y no al revés.
Precisamente para evitar todo esto existe el protocolo de investigación.
Su elaboración debería ser el primer paso de cualquier estudio, porque obliga a frenar ese impulso inicial y a evaluar con rigor si la idea que tenemos entre manos es factible, pertinente y está justificada. Tres criterios clave que, aunque a primera vista puedan parecer obvios, rara vez lo son cuando se analizan con detenimiento.
Por qué es imprescindible el protocolo de investigación
La realidad de la investigación es bastante más dura y compleja de lo que suele parecer al principio. Además de interés y motivación, investigar requiere tiempo, recursos materiales, acceso a bases de datos, herramientas informáticas, software específico y, en muchos casos, un equipo humano que lo haga posible.
Puede ocurrir que tu idea no sea factible en ese momento, que no aporte nada sustancialmente nuevo o que el esfuerzo necesario no compense el valor del conocimiento que se obtendría. Como señaló Joseph LeDoux: «The purpose of science is to go beyond the obvious to reveal the deeper truths that cannot be gleaned simply from observing nature». Investigar no es repetir lo evidente, sino aportar conocimiento relevante.
También es posible que alguien se haya adelantado y haya publicado exactamente lo que tú querías estudiar, o que exista ya una cantidad considerable de literatura científica sobre el tema. Aunque la replicación tenga valor científico, no siempre está justificada la inversión de tiempo y recursos que supone un nuevo estudio, especialmente en trabajos académicos con plazos y medios limitados.
Concretar la investigación y evitar la improvisación
El protocolo de investigación cumple aquí una función fundamental: te obliga a revisar la literatura, a afinar la pregunta de investigación y a definir con precisión los objetivos del estudio. Gracias a este proceso, sabes desde el inicio qué variables quieres medir, a quién debes preguntárselas o dónde puedes encontrarlas, y qué tipo de datos necesitas realmente.
Visto así, todo son ventajas. Elaborar un protocolo te permite concretar tu idea y responder, antes de empezar, a cuestiones esenciales: qué vas a investigar, cómo lo vas a hacer, cuándo, con qué recursos y por qué merece la pena hacerlo. Además, evita que llegues al momento crucial de la recogida y el análisis de datos improvisando decisiones metodológicas que pueden comprometer la validez de tus resultados.
Estructura básica de un protocolo de investigación
Aunque puede haber pequeñas variaciones según la disciplina o el contexto, la mayoría de los protocolos de investigación comparten una estructura básica. Además del título y la autoría, suelen incluir los siguientes apartados:
1. Introducción:
En ella se presenta la pregunta de investigación, la finalidad del estudio y las palabras clave. También se revisan los antecedentes y la bibliografía relevante, y se valora de forma explícita la factibilidad, la pertinencia y la justificación del proyecto.
2. Objetivos e hipótesis:
Se formulan los objetivos generales y específicos del estudio y, cuando el diseño lo requiere, las hipótesis que se pondrán a prueba. Su formulación debe ser clara y coherente con la pregunta de investigación.
3. Diseño y metodología:
Este apartado define el tipo de diseño (teórico o empírico), la población o muestra de estudio —ya sea para la recogida de datos primarios o el análisis de datos secundarios— y las variables implicadas, junto con su definición operativa y forma de medición.
También se describen los instrumentos de medida, el procedimiento de recogida de datos, las fases del estudio y las responsabilidades de cada miembro del equipo, así como el plan de análisis de datos, especificando el software y los métodos estadísticos que se utilizarán.
4. Plan de trabajo o cronograma:
Se detallan las distintas fases de la investigación, los plazos previstos y las personas responsables de cada tarea.
5. Limitaciones y posibles sesgos:
Este apartado permite anticipar los puntos débiles del estudio y ayuda a interpretar los resultados con cautela, evitando generalizaciones infundadas o conclusiones excesivamente grandilocuentes.
Un documento clave para investigar con rigor
Después de elaborar un protocolo de investigación, buena parte del trabajo ya está hecho. A partir de ahí solo queda ejecutar lo planificado: recoger los datos, analizarlos y redactar las conclusiones. El protocolo actúa como una hoja de ruta que guía todo el proceso y reduce considerablemente la probabilidad de errores metodológicos.
En última instancia, el protocolo de investigación asienta las bases de todas las fases del estudio. Garantiza que sabemos qué queremos investigar, cómo vamos a hacerlo y qué resultados esperamos encontrar, aunque finalmente los datos no permitan alcanzar los objetivos planteados o conduzcan a no rechazar la hipótesis nula.
Además, el protocolo es una herramienta fundamental de transparencia y ética científica, ya que permite a la comunidad investigadora evaluar la coherencia, la solidez metodológica y la integridad del proceso investigador.
Referencias:
- Argimon Pallás, J. Mª., y Jiménez Villa, J. (2019). Métodos de investigación clínica y epidemiológica. Elsevier D.L. (Anexo 7)
- Fontes de Gracia, S., García Gallego, C., Garriga Trillo, A.J., Pérez-Llantada Rueda, Mº. Del C. y Sariá Sánchez, E. (2001) Diseños de investigación en Psicología. UNED.
- Rodríguez del Aguila, M. M., Pérez Vicente, S., Sordo del Castillo, L., & Fernández Sierra, M. A. (2007). Cómo elaborar un protocolo de investigación en salud. Medicina clínica, 129(8), 299–302. https://doi.org/10.1157/13109118
