Revisiones sistemáticas: fundamentos y exigencias metodológicas
Las revisiones sistemáticas (RS) son resúmenes del conocimiento que agregan estudios previos y evalúan la eficacia de una intervención (revisión sistemática y meta-análisis), o profundizan en un tema para examinarlo o identificar sus características (revisión de alcance).
Sin embargo, las revisiones sistemáticas para evaluar la eficacia de intervenciones y las revisiones de alcance, no están solas, existen revisiones sistemáticas de la evidencia cualitativa, económica, textual, de etiología y riesgo, de métodos mixtos, revisiones paraguas, de prevalencia e incidencia, de la precisión de pruebas diagnósticas, de evaluación de instrumentos de medición (Aromataris et al., 2024).
Su uso se ha extendido ampliamente. No en vano, resumir y condensar el conocimiento previo es el primer paso para poder seguir avanzando en la investigación. Haciéndolo, no solo sabemos dónde estamos, sino que nos permite conocer hacia dónde vamos.
Cuáles son las bases de una revisión sistemática
Como cualquier investigación las revisiones sistemáticas deben tener un protocolo, aunque en este caso sus secciones varían un poco. A continuación se exponen una descripción básica, ampliable a través de los manuales recomendados:
1.Título:
El título de una revisión sistemática debe mencionar el tipo de revisión sistemática, ser informativo y recoger los elementos de la pregunta de investigación.
2.Pregunta de investigación:
La estructura para las revisiones sistemáticas más recomendada es la PICO (population, intervention, comparison, outcomes), para las revisiones de alcance se sigue la PCC (population, concept, context).
3.Introducción:
La introducción debe reflejar una vista general de tema de interés, justificar la necesidad de llevar a cabo la revisión, e incluir sus objetivos.
4.Criterios de inclusión y exclusión:
A partir de la pregunta de investigación, y con la estructura PICO o PCC, en función del tipo de revisión, se definen los criterios de los estudios que se buscan, y cuáles se deben quedar fuera.
5.Variables de interés (medidas, comparaciones, intervenciones):
Definir las variables que queremos analizar de los estudios, describirlas y establecer su operativización en un libro de codificación.
6.Estrategia de búsqueda:
Seleccionar las palabras clave que definen nuestro tema de investigación, seleccionar las bases de datos en las que se llevará a cabo la búsqueda, y preparar las cadenas de búsqueda con los operadores booleanos. Además, es interesante valorar llevar a cabo una búsqueda inversa por referencia y citación (Hirt et al., 2024), sobre todo si el tema de interés es heterogéneo en cuanto a la denominación de constructos, o intervenciones.
7.Estrategia de selección:
Dos investigadores deberán revisar los artículos extraídos de forma independiente. Primero se filtra por título y resumen, después los seleccionados se filtran revisando el texto entero. En ambos casos se calcula el índice de concordancia entre ambos revisores y se resuelven las discrepancias por consenso, o con un tercer revisor. Si por alguna razón solo hay un revisor (como es habitual en trabajos de estudiantes), se puede calcular el índice Kappa intra-observador, revisando dos veces la muestra el mismo revisor, y comparando los resultados.
8.Estrategia de extracción:
Con el libro de codificación de las variables dos revisores independientes codifican y extraen la información de interés.
9.Síntesis o análisis de los datos o la evidencia:
Análisis de los datos extraídos, cuantitativos o cualitativos, en función del tipo de revisión.
10.Redacción de resultados
Redacción final del informe y comprobación mediante el check-list PRISMA correspondiente.
Manuales y guías
Existen dos manuales de referencia disponibles en abierto: el Manual de JBI para la Síntesis de la Evidencia de JBI (disponible en castellano), o el de Cocharne para Revisiones Sistemáticas de Intervenciones (disponible también en papel), que describen muy bien estos puntos.
Otro libro interesante es: Introduction to Systematic Reviews (Gough et al., 2017).
Además de JBI y Cochrane, PRISMA cuenta con listas de comprobación tanto el protocolo (Prisma-P), como el informe final de la revisión (Prisma 2020 y Prisma-Scr) (Page, et al., 2020; Moher et al., 2015; Tricco et al., 2018), con el que asegurarnos de que nuestro trabajo cumple unos estándares mínimos.
Quién debería llevar a cabo una RS
Para afrontar la realización de una revisión sistemática no solo basta con coger un manual y seguir los pasos que describen. Para hacer bien una revisión sistemática es necesario dominar el tema de investigación y la intervención de la que se quiere agregar el conocimiento. Además, hay que conocer y comprender los diseños de investigación que se empleen en los estudios que se quieran analizar.
De nada sirve seleccionar palabras clave, o diseñar una estrategia de búsqueda, si a la hora de cribar los resultados no se tiene la experiencia metodológica suficiente para determinar si una investigación es de calidad, o se desconocen detalles importantes de la intervención que impiden evaluarla de forma eficaz, subestimando las amenazas a la validez de sus resultados.
Llevar a cabo una buena revisión sistemática lleva tiempo. No es un trabajo para hacer deprisa y corriendo, apresurado por tiempos de entrega, y menos en un par de semanas, aunque la Inteligencia Artificial nos acerque cada vez más a esa posibilidad.
En la práctica, sin embargo, este ideal metodológico no siempre coincide con el contexto real en el que se desarrollan muchas revisiones sistemáticas, especialmente en el ámbito universitario.
Revisiones sistemáticas en manos de estudiantes
La ausencia de recogida directa de datos, junto con las crecientes exigencias éticas y administrativas asociadas a la investigación empírica, han hecho que este tipo de estudios resulte especialmente atractivo en el ámbito formativo.
En este contexto, no resulta extraño que las revisiones sistemáticas se hayan convertido en una opción frecuente para Trabajos Fin de Grado y Trabajos Fin de Máster.
Sin embargo, las guías metodológicas señalan que las revisiones sistemáticas deberían ser llevadas a cabo por equipos con experiencia, tanto en el campo de investigación como en metodología. Es más, bajo estas premisas ni siquiera un estudiante de doctorado debería acometer una revisión sistemática de forma independiente.
Esto no invalida, en absoluto, el valor didáctico de estos trabajos, que nadie pone en duda. Aprender haciendo es, probablemente, la mejor forma de aprender. Sin embargo, quizá debería existir un epígrafe propio para ellos, un: SSR – Student Systematic Review 😊, con una guía adaptada para el entorno educativo-formativo que contemple las limitaciones intrínsecas del contexto.
A modo de cierre
Quizá una vía intermedia en el entorno formativo consista en desplazar el foco desde la producción de nuevas revisiones sistemáticas hacia el análisis crítico y la replicación parcial de revisiones ya publicadas y metodológicamente sólidas.
Trabajar a partir de revisiones que incluyan anexos completos —estrategias de búsqueda, libros de codificación y criterios explícitos de selección— permitiría a los estudiantes comprender el proceso real sin asumir, desde el inicio, responsabilidades metodológicas que exceden el contexto formativo.
Este tipo de aproximación facilitaría el aprendizaje del método, el desarrollo del pensamiento crítico y la comprensión de los estándares de calidad, sin contribuir a la proliferación de revisiones de baja calidad ni a la fragmentación innecesaria de la evidencia existente.
En este sentido, herramientas como AMSTAR-2 (Shea et al., 2017) no solo son útiles para evaluar revisiones publicadas, sino también como recurso formativo para aprender a leerlas con criterio metodológico.
Referencias:
- Aromataris E, Lockwood C, Porritt K, Pilla B, Jordan Z, editors. JBI Manual for Evidence Synthesis. JBI; 2024. Available from: https://synthesismanual.jbi.global.https://doi.org/10.46658/JBIMES-24-01 ISBN: 978-0-6488488-2-0
- Gough, David, et al., editores. An Introduction to Systematic Reviews. 2nd edition, SAGE, 2017.
- Higgins JPT, Thomas J, Chandler J, Cumpston M, Li T, Page MJ, et al, editor(s). Cochrane Handbook for Systematic Reviews of Interventions version 6.5 (updated August 2024). Cochrane, 2024. Available from www.cochrane.org/handbook.
- Hirt, J., Nordhausen, T., Fuerst, T., Ewald, H., & Appenzeller-Herzog, C. (2024). Guidance on terminology, application, and reporting of citation searching: the TARCiS statement. BMJ, 385, e078384. https://doi.org/10.1136/bmj-2023-078384
- Moher D, Shamseer L, Clarke M, Ghersi D, Liberati A, Petticrew M, Shekelle P, Stewart LA. Preferred Reporting Items for Systematic Review and Meta-Analysis Protocols (PRISMA-P) 2015 statement. Syst Rev. 2015;4(1):1. doi: 10.1186/2046-4053-4-1
- Page MJ, McKenzie JE, Bossuyt PM, Boutron I, Hoffmann TC, Mulrow CD, et al. The PRISMA 2020 statement: an updated guideline for reporting systematic reviews. BMJ 2021;372:n71. doi: 10.1136/bmj.n71
- Shea, B. J., Reeves, B. C., Wells, G., Micere Thuku, Hamel, C., Moran, J., Moher, D., Tugwell, P., Welch, V., Kristjansson, E., & Henry, D. A. (2017). AMSTAR 2: a critical appraisal tool for systematic reviews that include randomised or non-randomised studies of healthcare interventions, or both. BMJ, 358, j4008–j4008. https://doi.org/10.1136/bmj.j4008
- Tricco, AC, Lillie, E, Zarin, W, O’Brien, KK, Colquhoun, H, Levac, D, Moher, D, Peters, MD, Horsley, T, Weeks, L, Hempel, S et al. PRISMA extension for scoping reviews (PRISMA-ScR): checklist and explanation. Ann Intern Med. 2018,169(7):467-473. doi: 10.7326/M18-0850

