De porcentajes, brecha salarial y fútbol

Hace unos días un conocido me hizo llegar un enlace  a un vídeo de Instagram. En el vídeo aparecía un comentarista americano que negaba la brecha salarial entre hombres y mujeres, y apuntaba a que las diferencias eran pura economía de mercado: si generas menos ingresos, cobras menos.  Para ello exponía cifras sobre la diferencias de ingresos y premios de los Mundiales de Fútbol Masculino y Femenino. Según el protagonista del vídeo, el premio total que las mujeres recibían suponía un 20% de los ingresos que generaba la Mundial de Fútbol Femenino. Esto lo contraponía con un 7% que suponía el importe total del premio que se repartió en la Copa Masculina de 2018, respecto a los beneficios generados por el evento. Los datos que ofrecía eran estos:

  • Ingresos Mundial Futbol Femenino 2019: 131 millones $  –  Cuantía total premio repartido: 30 millones $ (20% respecto a los ingresos)
  • Ingresos Mundial Fútbol Masculino 2018: 6 billones $  –  Cuantía total premio repartido: 400 millones $ (7% respecto a los ingresos)

En un primer momento uno se sorprende con ese 20% frente al 7%. Hasta puedes llegar a pensar que si los hombres se han conformado con un 7% y ellas han exigido un 20% «chapó» para ellas, han sabido negociar mejor. Pero cuando algo parece tan sorprendente debería hacernos desconfiar.

Este corte de vídeo, pese a estar ahora mismo moviéndose en Instagram o Tik Tok, pertenece a un debate de hace cuatro años publicado por ESPN, en el que Will Cain (columnista/analista), Ryan Hollins (exjugador de baloncesto) y Charly Arnolt (periodista deportiva), abordan el tema de la igualdad salarial.

Si uno escarba un poco en Google puede comprobar que sí, que el premio del Mundial de Fútbol Femenino de 2019 fue de 30 millones, y que el masculino de 2018 ascendió a 400 millones. Sin embargo, según el artículo publicado por Sport Business Journal los ingresos totales del femenino no fueron 131 millones, sino 766 millones de dólares. Esta diferencia de 635 millones convierten ese 20% en un 4%.  Así que, o los datos de Sport Business Journal son incorrectos, o Will Cain  (protagonista del corte de vídeo que en 2023 ha vuelto a la actualidad) debió de calcular los porcentajes antes de tener todos los datos sobre los ingresos del mundial femenino, ya que el debate es del 11 de julio de 2019 y el mundial terminó el 7 de julio.

Los datos con los importes modificados son estos:

Como el escepticismo es un grado, decidí seguir escarbando. En la búsqueda apareció otro artículo publicado en Latimes en el que recogen las declaraciones de Infantino (FIFA) sobre los beneficios esperados para el Mundial Femenino de 2023, mencionando que se situarían en torno a los 500 millones de dólares, haciendo el evento autosuficiente por primera vez. Esto, teniendo en cuenta que el premio global de este año asciende a los 110 millones de dólares devolvería el porcentaje del premio respecto a los beneficios del evento al 22%, en la línea de lo que indicaba Will Cain. Tendremos que esperar a los datos de los ingresos reales generados para poder ajustar una realidad que es mucho más que porcentajes. Lo que sí es cierto es que resulta extrañamente complejo dar con cifras que deberían ser relativamente fáciles de obtener. Cuando no se obtienen cifras discordantes dependiendo de la fuente consultada.

La inexactitud de las cifras y su variabilidad impiden construir un discurso válido a cualquiera de las partes, generando confusión y desviando la atención de la verdadera pregunta. ¿Por qué las jugadoras de las selecciones nacionales de fútbol (o cualquier otro deporte) cobran menos que sus homólogos masculinos? Al fin y al cabo una cosa son los premio y primas por las competiciones, y otras los salarios mínimos que esos jugadores reciben. Por el momento, y los datos disponibles, las jugadoras de la Selección Española de Futbol Femenina tienen un salario anual de 16.000€, frente a los 182.000€ anuales de sus homólogos masculinos.

 

Y qué opina el público

Quizá lo más interesante son las reacciones que genera este vídeo. Abundan las referencias a lo aburrido que es el fútbol femenino, a que los estadios están vacíos, a que el fútbol masculino es cosa de hombres y el femenino debe ser cosa de mujeres, a que los que reivindican la igualdad salarial (rojos comunistas de izquierdas) solo funcionan con sentimientos no con lógica y no entienden las matemáticas, que las modelos femeninas ganan más que los modelos masculinos y ahí las mujeres no se quejan, que un solo jugador masculino genera más ingresos que toda la liga femenina, que las desigualdades salariales son pura economía de mercado…

Una se pregunta si estos defensores de la lógica realmente son conscientes de los sesgos que modelan su argumentario. La inversión y atención que recibe el fútbol masculino por parte de medios y marcas es abrumador frente ya no solo al fútbol femenino, sino frente al resto de deportes. Son muchos años de fútbol masculino publicitado masivamente, de hábitos de consumo modelados por hombres fornidos vendiendo champús, cremas, maquinillas de afeitar, desodorantes, coches, seguros… de elevación de jugadores a niveles de dioses…

Al fin y al cabo cuanto más hablan de ello, más piensas en ello, más interés genera, más invierten en ello, más beneficios genera.

Quizá, si los medios siguen dedicándoles minutos,  las marcas destacando a las jugadoras y buscando su imagen, y el público supera sus prejuicios a cerca del juego femenino, el Mundial Femenino siga la tendencia del fútbol femenino americano, que ya genera más ingresos que el masculino, y la equiparación salarial entre equipos masculinos y femeninos sea la norma.

 

Sobre la brecha salarial

El tema de la brecha salarial entre hombres y mujeres se ha vuelto un arma arrojadiza entre progresistas y conservadores. Unos tiran de datos que magnifican las diferencias y otros directamente lo niegan basándose en el estado de derecho y la legislación laboral. Si bien es cierto que los datos del INE pueden generar confusión porque son datos brutos en los que se hace un análisis global que puede resultar reduccionista, sí que existe un estudio que compara los datos teniendo en cuenta el mismo puesto de trabajo en una misma empresa publicado en Nature Human Behavior. Según este estudio las mujeres españolas cobran un 12% menos que los hombres por hacer el mismo trabajo.

Además, por razones culturales, sociales y biológicas, históricamente las mujeres trabajan más a jornada parcial, son quienes renuncian al empleo para cuidar de sus hijos, padres o familiares dependientes, y ocupan puestos menos valorados y remunerados.

Y antes de que alguien levante la voz diciendo que que las modelos femeninas ganan más que los modelos masculinos y ahí ellas no se quejan, parémonos a pensar si eso no será la excepción que confirma la regla. En cualquier caso, la tendencia indica que igual que en el fútbol, el incremento del interés masculino por la moda, va a modificar la tendencia del sector. Un sector que a pesar de beneficiar a la mujer económicamente, la expulsa antes de la profesión.

Los cambios son lentos. Quizá el final del camino se alcance cuando podamos dejar de hablar de brecha porque lo que cobre una persona no dependa de sus cromosomas.

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